Los cloradores salinos llevan más de 15 años en el mercado mexicano, pero hoy su relación costo-beneficio los hace especialmente atractivos para hoteles, clubes y desarrollos con alberca. La inversión suele amortizarse en 18 a 24 meses frente al cloro tradicional en grano o líquido.

Las celdas de electrólisis tienen una vida útil de 5 a 7 años, lo que equivale a varios años sin comprar cloro químico convencional.
Para entender el proceso, lee cómo funciona un clorador salino.
Beneficios principales
- Reduce costos en más de 50 % — Elimina la compra recurrente de cloro estabilizado; el consumo de sal y electricidad es bajo (aprox. 150 W, comparable a un foco).
- Menos químicos añadidos — El cloro se genera en sitio; menor irritación en piel y ojos, y menos decoloración de trajes de baño.
- Cloro más constante — Dificulta la reproducción de algas y bacterias; reduce la frecuencia de choques químicos.
- Versatilidad — Aplicable desde jacuzzis hasta albercas olímpicas en hoteles y desarrollos.
¿Para quién conviene?
- Hoteles y resorts con alberca de huéspedes
- Clubes deportivos y gimnasios
- Desarrollos residenciales con área común acuática
- Restaurantes y spas con jacuzzi
