Existe un mito común: que las piscinas con clorador salino «saben a mar». No es cierto. El océano tiene ~35 g/L de sal; una alberca con clorador salino opera con ~4 g/L — una concentración tan baja que muchas personas no la perciben.

El clorador salino genera cloro de forma continua a partir de sal disuelta en el agua de la piscina, sin depender de químicos estabilizados en polvo o pastillas.
Conoce los beneficios económicos y operativos de esta tecnología.
Componentes del equipo
- Tablero de control — Regula la corriente eléctrica, mide flujo y concentración de cloro; algunos incluyen control de pH.
- Sensor de flujo — Confirma que hay circulación antes de activar la celda.
- Celda de electrólisis — Donde la corriente separa la sal (NaCl) y genera cloro activo.
Proceso de cloración en 4 pasos
- Agua de la alberca y sal disuelta entran a la celda.
- Las placas metálicas separan la solución en componentes químicos, incluido cloro (Cl₂).
- El cloro se disuelve como ácido hipocloroso (HOCl), agente desinfectante activo.
- El agua tratada regresa a la alberca; con el tiempo, el cloro se recombiná con el sodio formando nuevamente sal disuelta.
La electrólisis es la descomposición química de una solución al pasar corriente eléctrica a través de electrodos metálicos.
